domingo, 18 de diciembre de 2011

Los restos del padre Dardi ya descansan en City Bell



Vecinos y autoridades acompañaron el traslado desde el Cementerio local a la parroquia Sagrado Corazón de Jesús

Fuente: Diario El Día
Luego de 30 años y tras una batalla que movilizó a cientos de vecinos y terminó días atrás en el Concejo Deliberante local, los restos del padre José Dardi finalmente descansan desde ayer en City Bell, más precisamente en la iglesia que lo tuvo como primer párroco, el templo en advocación del Sagrado Corazón de Jesús, en la esquina de Rivadavia y 21.
Cientos de feligreses que conocieron al cura o que supieron de su obra por sus mayores acompañaron ayer el traslado de los restos de Dardi desde el Cementerio municipal hasta City Bell, en una caravana que cruzó el casco urbano, recorrió el camino Centenario y terminó en la parroquia Sagrado Corazón de Jesús en medio de fuertes muestras de emoción.
Y es que la figura del padre Dardi despierta un particular aprecio en City Bell. No sólo fue el primer sacerdote que estuvo a cargo del Sagrado Corazón de Jesús cuando esa iglesia pasó de la categoría de capilla a parroquia (1958) y permaneció en ella durante más de veinte años (hasta que falleció en 1981), también dejó una impronta imborrable con una obra de vastas acciones (impulsó la creación del jardín de infantes Egle Tedeschi y de la escuela primaria Ceferino Namuncurá) y con su genio, caracterizado por la palabra franca, el mensaje directo, el humor y la sencillez. Tanto se lo recuerda que varias generaciones de vecinos suelen contar innumerables anécdotas que hablan de su curiosa personalidad.
El traslado del ataúd se realizó en un auto fúnebre que partió a las 17.45 desde el Panteón del Clero. Ya en el Centenario, a la altura del batallón de Comunicaciones, comunidades educativas de los colegios fundados por Dardi y vecinos en general se sumaron a la caravana. Una vez en la parroquia, el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, ofició una misa.
"VENIA POR 3 AÑOS Y SE QUEDO 30"
Al padre José Dardi lo recuerdan casi todos en City Bell, incluso aquellos que no lo conocieron pero crecieron escuchando de sus mayores los relatos de una figura que hizo mucho por la localidad del norte platense y que protagonizó, por su personalidad jovial, frontal y sin remilgos, infinidad de anécdotas, muy presentes hoy en la memoria colectiva local.
Las tres lo conocieron bien. Violeta Ritacca fue una de las primeras personas que se presentó en el Sagrado Corazón de Jesús cuando Dardi se hizo cargo de la parroquia. "Dijo que venía por tres años y se quedó treinta. La iglesia se había venido abajo y él la levantó, invitando a los fieles a acercarse y ayudando a todas las personas que lo necesitaban", evoca la vecina. Ana María Elía fue alumna de la Ceferino Namuncurá cuando el padre José la conducía. "Yo estaba en tercer grado y él nos repartía facturas. A mí me daba una y a otros chicos tres o cuatro. Al principio, como era una nena, me pareció injusto, pero con el tiempo comprendí que él conocía muy bien las carencias de cada uno", cuenta la actual maestra de segundo grado de la institución fundada por el cura. También Filis Iribar guarda del religioso una imagen entrañable. "Era muy gracioso, con mucho sentido del humor y lleno de vida", recuerda esta señora que usa el bastón que fue del sacerdote y que está relleno en la base con parte de una sotana que perteneció al párroco.
Otras historias lo colocan al padre Dardi en situaciones más jocosas, muchas ocurridas en ceremonias de casamientos y bautismos. Una de ellas relata que era suya la frase con la que recibía a cada novia que estaba por llegar al altar: "mira que linda puerta tienes ahí; aprovecha ahora y nunca vengas a decirme que te quieres separar", repetía boda tras boda. Otra anécdota se mantiene intacta en la memoria de Filis, testigo de una escena en la que el sacerdote le dijo a una mujer que había entrado a la iglesia con un vestido muy escotado: "Y tú, ¿no había más tela en la tienda? ¡Mira cómo te escapas!".