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| Año de la vida |
La Argentina fue el primer país en declararlo por medio de un decreto presidencial de 1998 que argumenta que “el nacimiento más celebrado en el mundo por cristianos y no cristianos es el del Niño Jesús, cuyo momento de concepción coincide con dicha fecha”.
La primera vez que se celebró fue el 25 de marzo de 1999 y con el tiempo varios países del mundo fueron adhiriendo a esta iniciativa. Desde entonces, distintas instituciones, movimientos y agrupaciones pro-vida organizan celebraciones, actos, marchas y otras actividades en defensa de la vida desde el momento de la concepción.
El Año de la Vida
En la oportunidad, los pastores manifestaban su convencimiento de que “no podremos construir una Nación que nos incluya a todos si no prevalece en nuestro proyecto de país el derecho primario de toda persona sin excepción: el derecho a la vida desde la concepción, protegiendo la vida de la madre embarazada, y, potenciando el vínculo madre-hijo a fin de cuidar su calidad de vida hasta la muerte natural. Debemos encontrar caminos para cuidar la vida de la madre y del hijo por nacer, y así, salvar a los dos”.
Por ese motivo alentaban “a todos los argentinos a realizar una opción sincera, madura y comprometida por la vida garantizando la protección de este derecho fundamental sin el cual no podremos edificar el país que anhelamos”.
Celebrar la vida desde el comienzo
En ese mensaje los obispos destacan el valor de la vida humana, pero manifiestan sentirse “especialmente llamados a cuidar y promover la vida frágil, expuesta o en riesgo. Por eso nos preocupa especialmente una de las etapas de mayor fragilidad, la del comienzo de la vida, frente a una mentalidad que disminuye la gravedad moral y jurídica del aborto”.
“La celebración del Día del Niño por Nacer -señala el texto- debe invitarnos a la reflexión y al compromiso. A la reflexión sobre el valor de la vida y a un compromiso concreto con esta primera etapa vital tan importante. Cuidar a los niños y niñas por nacer implica en primer lugar cuidar a sus madres, promoviendo embarazos saludables, velando por la alimentación y la atención sanitaria tanto de la madre como de su hijo o hija. Finalmente y siempre tenemos la tarea de hacer de este mundo un lugar pacífico y justo, en el que todos los niños puedan disfrutar de una vida plena”.
Texto completo del mensaje
